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©2017 Páginas amarillas Mano Penalva Edición: 50 Queda prohibida la reproducción total o parcial, directa o indirecta del contenido de la presente obra, por cualquier medio o procedimiento sin el consentimiento previo del autor. Texto: Maykson Cardoso Diseño editorial: Nicolás Franky Meza Impreso en Ciudad de México en noviembre de 2017 

©2017
Páginas amarillas Mano Penalva

Edición: 50

Queda prohibida la reproducción total o parcial, directa o indirecta del contenido de la presente obra, por cualquier medio o procedimiento sin el consentimiento previo del autor.

Texto: Maykson Cardoso

Diseño editorial: Nicolás Franky Meza
Impreso en Ciudad de México en noviembre de 2017 

Modos de leer
o contar lo que se lee de la ciudad

El título Páginas amarillas se refiere inevitablemente a los antiguos directorios en los que se encontraban la dirección y los números telefónicos de los más distintos tipos de comercio ubicados en los principales centros urbanos. En mi niñez, dichas páginas amarillas solían hacer parte del mismo directorio en el que había también otro apartado, el de las páginas blancas, en donde se podían encontrar la mayoría de las direcciones y números telefónicos domésticos. Así, el color señalaba cierta estrategia que, si de

un lado tenía que ver con algo del marketing que facilitaba la búsqueda por datos específicos, por otro, suponía una frontera imaginaria entre el mundo profano y público del trabajo y la vida íntima y sagrada del hogar.

Si bien las páginas amarillas presentadas aquí no tienen que ver exclusivamente con el comercio legalizado y publicitado en aquellos directorios telefónicos de hace años, sí delinea un espacio específico igualmente dedicado a las actividades comerciales. Este ha sido cartografíado por Mano Penalva durante su flânerie en la Ciudad de México. Con eso, el artista no parece querer otra cosa sino ofrecer una mirada hacia cierta gestualidad de los trabajadores informales de la capital mexicana; una gestualidad que se configura como una irrupción de un fenómeno de orden estético.

Al buscar una clave posible —un encuadre a partir del cual se podría ver un rasgo singular en dicho contexto tan diverso de la ciudad— el artista vio fulgurar el color amarillo como catalizador y síntesis de su experiencia: en las lonas de los tianguis que se extienden entre el mercado de Sonora y La Merced, el amarillo es tanto una identificación, como un elemento capaz de reconfigurar el paisaje del lugar.

No parece ser una casualidad que los tianguis le hayan llamado su atención, en la medida en que se destacan como sobrevivencia o resistencia de una actividad comercial cuya historia se remonta al período prehispánico y que hoy se considera ilegal. Una sobrevivencia o resistencia que se impone, incluso, lingüísticamente, una vez que el nombre tianguis deriva, de la palabra náhuatl tianquiztli, que significa “mercado”.

Páginas amarillas, por lo tanto, se destaca como un diario en el que Mano Penalva presenta parte de lo que pudo comprender en sus múltiples recorridos realizados a lo largo de la ciudad, lugar que iba probando poco a poco como extranjero. Resulta de una decisión que, al fin y al cabo, es estética y política, que arroja luz sobre su punto de partida para no sólo ver —y leer— sino también contar lo que vió —y leyó— de un síntoma de la historia que no deja de emerger y actuar sobre el presente. Pese lo que pese, fuere como fuere, tianquiztli vive.

Maykson Cardoso